domingo, 6 de marzo de 2011

other rayader more

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LE MOVEMENT DEL GLAMOUR

En una de esas discotecas al sur de una isla privada, se impone el glamour de la moderna estrella de la moda. Los flashes disparan contra el vestido con aires claramente a una moda glam que ya explotaron gente como Bowie, Kiss, o Marc Bolan. La isla tiene un par de mansiones, y hasta un campeonato de tenis, en el que siempre gana el mismo.
Los modistas franceses refinados, y gays la mayoría, ellas las bellezas que surten alegría a sus diseñadores, las modelos delgadas y anoréxicas enseñan sus cuerpos ante los jodidos flashes. A quién no le gustaría un final como el de Antonioni en Zabriskie Point (No os lo voy a contar porque perdería la gracia) pero en cambio ellas se bañan en el pacífico desnudas. Un aeropuerto conecta la isla con Santiago de Chile, en el que sólo acepta vuelos charter de gente de la jet set...

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Historias de un café

Historias de una café

Quiero un whisky en la mesa. Un hielo.
Viaja usted mucho por lo que veo
Si, pero no hablemos de mi pequeña chica.
y de que quiere hablar el señor.
De ti, ¿Qué haces en un sitio como éste?
Pues aquí estoy poniendole un whisky con un hielo.
En la mesa, no te importa.
No claro, siéntese.
Por cierto el flequillo le queda muy bien, se lo habían dicho alguna vez.
Si mi novio, me lo dice todos los días.
Es bueno saber que tienes novio.
Si, ¿Por qué?
me pones el whisky por favor, tengo prisa.

Un beso al viento

Rarezas...

UN BESO AL VIENTO

Antesala de un desayuno francés
Godard en un ciclo del Renoir
ocultando con tu blusa
un tatuaje de un lienzo de Delacroix
El ritmo de tus palabras
sensuales y acordes con la conversación
mas suave de un día primaveral.
Llega la tarde noche y un te de citricos
pasa por tu garganta
el azul marino del cielo in-estrellado
es igual que el de tu blusa, el de tu tatuaje
te vas, un beso al viento
yo remo en el lago del deseo para cogerlo.

viernes, 4 de marzo de 2011

una noche de suzanne

Papá nos había llevado a veranear a Mallorca en aquel verano de 1969, a casa de unos tíos, recorrimos toda la isla en cuestión de días. Instalados allí, María mi hermana nos llevaba a mi hermano Andrés y a mi a un bar clandestino en el que conoció a Fernando, su novio, nosotros pasabamos allí metidos la noche, tenía diecisiete años, y me fumé mi primer porro. Tosí tras la primera calada, y me bebí un cubata. Había cachimbas y unas fotos en la pared. La música sonaba de un tocata, y sonaba un vinilo de los doors, Strange Days.
Lyane, estaba sentada en el suelo, recuerdo aquellos pantalones calidos, amarillos y naranjas, una camiseta verde y un par de collares, el pelo largo rubio, me recordaba a Marianne Faithfull. Lyane habló primero con mi hermana, y después conmigo, ella escribía y pintaba, tenía un estudio cerca de la playa, allí miraba el calido mar mediterraneo y solía pintar cuando el sol cerraba la tarde.
Con Lyane, probé mi primera sensación de sexo en el mar, mi virginidad murió mientras ella cantaba Suzanne de Leonard Cohen. Las charlas sobre el cine de Antonioni y sobre las de los grupos americanos y britanicos. aquel día lo recordaré siempre...

sábado, 11 de septiembre de 2010

800 Noches y los Piratas

800 noches y un disco de los Piratas,
extraña situación, ella perdía
todo por una de sus canciones.
Fuimos al "Baco Perdido"
y siempre pedía una del poligamia
Kina siempre sonaba para ella.
a mi me atraía más las del Relax,
Inerte o Audrey me daban paz,
pero ella quería mucho más.
Y de bar en bar nos emborrachabamos
y ella era feliz con su canción
de los Piratas.

Verano Calé

Un paisaje lejos de Madrid. La escena olvidada diez años atrás, y los primeros acordes de su guitarra desafinada. El cielo azul acompañaba y varias francesas toalla al hombro bajaban por un caminito vayado, buscando el paraíso de Cales de Mallorca. El exceso del día anterior se notaba en mi cabeza, las últimas vivencias con Baco el Dios del vino, me habían dejado echo polvo.
La claridad cristalina del Mediterraneo había encendido en mí una inspiración innecesaria ya que no había papel y boli, y él allí con su guitarra vieja y desafinada, diciéndome vamos a tocar alguna de esas que te sepas tú. No me acerqué. Las olas iban trayéndome más influencia, y me acordé de todos los santos devotos de mi abuela por no meter en la bolsa un jodido papel y un puto bolígrafo. Cosas del destino que me acerqué al hippie a tocar varias de Jefferson Airplane, Hendrix, y de The Doors. Los acordes eran algo parecidos pero desafinados claro, y tampoco es que nuestras voces eclipsaran a esos grandes lunáticos sesenteros. Las francesas de las toallas incorporadas a tal evento. El agua clara que ya iba perdiendo color mientras el azul claro del cielo desaparecía. El atardecer una suave despedida del astro rey, un hasta mañana y un beso lejano mandado a la Luna, desde el horizonte, sí, aquel donde el mar y el sol, parece que entran en sintonía, y se produce un color rojizo por las nubes. Él nos invitó a unas frescas cervezas y nos llevó a su casa y nos dio un gazpacho que hacía de su huerto balear.